El Director de Concertación que no sabe concertar, en San Martín Texmelucan

San Martín Texmelucan tiene un grave problema en su administración, y se llama Edgardo Solís. Con su cargo como Director de Concertación Política, cualquiera pensaría que es un operador hábil, un negociador experimentado, un hombre capaz de evitar conflictos y garantizar la estabilidad política. Pero la realidad es que Solís es todo lo contrario: solo ha sido un burócrata ineficiente, un lastre para el gobierno municipal y un funcionario que, si algo ha demostrado, es que nunca debió estar en ese puesto.

En su Currículum solo cuenta con un escandaloso paso como delegado de Gobernación del Estado en el distrito 07, donde fue despedido tras protagonizar un vergonzoso episodio en estado de ebriedad en Tlanalapan. Aquel incidente, en el que intentó subirse a un auto que no era suyo y estuvo a punto de ser linchado, fue una muestra clara de su falta de criterio. Cualquier otro, con un mínimo de vergüenza, se habría apartado de la vida pública. Pero no Edgardo Solís. Él encontró la manera de colarse de nuevo en el gobierno, solo para demostrar que sigue siendo el mismo personaje errático e irresponsable de siempre.

Hoy, su incompetencia ha quedado en evidencia en los recientes plebiscitos de las juntas auxiliares. Errores en la impresión de boletas, fallas en la organización y para colmo la quema de votos en San Juan Tuxco tienen un responsable directo: la incapacidad de Solís para dialogar con los aspirantes y generar acuerdos, cuestiones que pudieron ser prevenidas con un correcto mapeo de la situación terminaron en un desastre.

Y como era de esperarse, todo tiene un costo. Se dice que sus días en el cargo están contados y que su salida es inminente. Su mala relación con el secretario de Gobernación, Juan Carlos Salas Suárez, ha agravado aún más su situación, pues la comunicación dentro de la Secretaría se ha vuelto un desastre y los conflictos sociales se multiplican. Solís ya no es visto como un funcionario útil, sino como un problema que debe resolverse cuanto antes.

Lo lamentable es que su destitución no será un acto de justicia, sino una medida desesperada ante el caos que ha provocado. Su paso por el gobierno de Texmelucan será recordado como un ejemplo de lo que no debe hacerse en la administración pública: improvisar y colocar en puestos clave a personas sin capacidad. Ahora la pregunta es: ¿qué desastre más tendrá que ocurrir antes de que se haga oficial su salida?